Logo de Cómic Pupsies! Botón de seleccionar Idiomas

Idioma

Botón de Cerrar
Logo de Cómics Pupsies Botón de seleccionar idiomas

Érase una vez: ¡Los Camarotes del Pigtillus!

El Pigtilus

Estaban navegando por el meridiano 45°, cuando las cosas empezaron a ponerse raras…

Mas no me malinterpreten en mi concepto de “raro”.

Este es el infame “Pigtilus”, la máquina submarina que transporta al gran capitán Nehog y a su bárbara tripulación de marinos sin miedo por las profundidades de los setenta y siete mares; para ellos, la palabra “raro” puede tener unos límites insospechados, profundos, burbujeantes y complejos…

¡Es emocionante cuando comienzas a hacerte una idea de la increíble variedad de aventuras que los valerosos marineros del “Pigtilus” han sorteado y visto con el tiempo! Peces gigantes del tamaño de horribles edificios, barcos hundidos en las aguas bajo las aguas, alienígenas a los que les gustan los largos baños, cerditas oceánicas gustosas de limpiar las inmundicias industriales, parvadas completas de agui-mares, volcanes submarinos que expulsan al mar grandes cantidades de algodón de azúcar… (Salado…), y las peores tormentas que el mundo haya visto jamás… ¡Solo para salir triunfantes de cada incursión!

¡Así es! ¡Valentía y emoción a cada giro de la marea! Pero ninguna de esas “rarezas” se compara en lo absoluto con lo que el capitán se estaba enfrentando en estos instantes…

- ¡Por las barbas más largas de la estrella más grande del mundo! ¡¿Qué significa esto?! – Chilló el capitán furioso y confundido.

- Meeeh… No lo sé… El folleto no lo decía… - Respondió un turista con tan bizco como tonto, preguntando con una confusión ligeramente menor que la del capitán. - Solo quería saber donde estaba el baño, mesero… ¿Sabe donde está? –

El capitán bajó corriendo entre las tuberías., solo para encontrarse con el mismo escenario en todas partes. Los marineros confundidos; las cajas con suministros (alimenticios y de submarinismo) abiertas y desperdigadas por el suelo; grandes hordas de turistas que inundaban cada habitación del vehículo móvil, haciendo toda clase de preguntas ridículas, repetitivas, obvias y agobiantes, toqueteando cualquier artículo que les pareciera mínimamente interesante y que no estuviese resguardado en una caja de cristal o por alguna clase de reja eléctrica; y por si fuera poco, flashes de cámaras que lo cegaban fuera por donde fuera.

- ¡Sr., Sr., Sr.! ¿El pasaje contiene bebidas ilimitadas? -

- Capitán, ¿dónde está mi camarote? ¿Es el A453 o es el B453?… Es que mi boleto se rompió en mi bolsillo… -

- ¿Podemos ir más rápido, por favor? Tengo que llegar a una “junta internacional de compradores de joyas” para el viernes… Y no quiero faltar… -

- ¡Mira este juguete! Parece un arpón real… ES CASI COMO SI ESTUVIERA CARGADO Y LISTO PARA DISPARAR… ¡CUANTO REALISMO! -

Era agotador y desmoralizante… Si no fuera por la increíble resistencia del capitán, tal vez se pudo haber ahogado entre las preguntas… ¡Mas continuó!

Algunos de los marineros más osados intentaron cerrar algunas compuertas, para evitar que los turistas llegasen a la sala de máquinas y así amenazar con que el submarino se detuviese… El caos se empezaba a esparcir por la nave mientras perdían profundidad… Las sirenas de emergencia empezaron a sonar estruendosamente , él se acercaba, mientras el capitán corría sin distraerse hacia su objetivo.

Se detuvo frente al ascensor central de la nave, no planeaba bajar por el en estas circunstancias, pero el chillido que provenía de su interior no daba buenos augurios… Se preparó para lo peor y corrió en dirección a las escaleras… Pero ya era tarde…

¡Una ola de turistas salió al abrirse las dos hermosas y bien labradas puertas doradas del ascensor!

El capitán contuvo la respiración y nadó entre la multitud. Se concentró en no temer ante sus olores intensos y sus actuares insanos, y con un último braceo, logró llegar a las escalera que daban a los camarotes. Descendió con rapidez y de una patada en una específica puerta, llegó al origen y causa de toda esta “rareza”.

- ¡PROFESOR ANNOPAX! ¡¿QUÉ SIGNIFICA TODO ESTO?! – Gritó el capitán indignado.

- Su cuarto será el G751 y no olvide su recibo… - El profesor Annopax le dio una llavecita a un cerdo con una visera naranja.

- Perfecto… Ahora podre huir de mis labores como contador… - Respondió el cerdo de la visera, felizmente abandonando el camarote bellamente amoblado e inundado en fajos de billetes.

El profesor miró al capitán, que seguía en la puerta.

- ¡ES EL FUTURO, CAPITÁN! - Exclamó él, arrojando por los aires innumerables billetes que danzaron en caída a su alrededor. - Sólo imagínelo…. Miles de cerdos quieren vacaciones a bajo coste, usted les vende un paseo barato por los acantilados del mar (con raciones de comida acotadas) y con itinerarios turísticos predecibles… ¡Una fortuna completa entrará en sus arcas! ¡Y por ende, en mis investigaciones también! ¡Es el inicio de un nuevo mundo! ¡El turismo submarino de masas está a la vuelta de la esquina… Submarina! -

El capitán… No estaba particularmente impresionado por lo que el profesor le decía… Aunque debía reconocer que no se esperaba que Annopax intentase convertir su enorme y bello submarino de investigación en un hotel móvil de coste reducido… Por segunda vez …

Por lo que, sin expresión alguna, encerró al profesor en su camarote (olvidando las ofertas de porcentajes compartidos que él seguía gritando, incluso desde dentro), y procedió a ejecutar el plan de salvamento N°6… Por segunda vez esta semana…

- ¡Prepárense y sean fuertes mis tripulantes! ¡Amárrense a la embarcación y ocupen sus cascos de aire, que a la cuenta de tres abriremos las compuertas! – Gritó el capitán por los altoparlantes eléctricos a través de un micrófono de corredor.

Las ordenes fueron atendidas sin duda alguna por parte de toda la tripulación.

Y con la cuenta de un:

- TRES… DOS... UNO... -

Las ventanas, escotillas, compuertas, accesos y tuberías (y baños), empezaron a dejar pasar toda el agua del mar, inundando por sorpresa a todos los turistas que salieron disparados al océano y luego flotaron a la superficie.

Este gesto no le agradaría a muchos, mojar sus prendas compradas como souvenirs no es de gran cortesía… Por lo que, le bajaría a lo menos una estrella al supuesto “hotel submarino” en sus reseñas en línea.

Cuando el último de ellos fue expulsado, las compuertas se volvieron a cerrar y las bombas de agua se encargaron de vaciar al submarino una vez más, que continuó con su rumbo normal, en dirección a lo desconocido.

El capitán paseó por los corredores corroborando el perfecto funcionamiento de la maquinaria, hablando con sus oficiales y verificando que se encontraran bien; ordenó a los vigías que le informasen cualquier otra aparición repentina u ocasional de “mareas de turistas” que se aproximasen al navío sumergible. Por si acaso, también corroboró que las trampas eléctricas anti “autos-submarinos” volviesen a funcionar… Nadie iba a volver a acercarse o entrar a su submarino sin su permiso...

- En definitiva, deberé reconsiderar la autoridad del profesor en este navío… Él sabe que la moneda extranjera no funciona bajo la línea de flotación… ¿Por qué seguirá insistiendo?… En ocasiones, puede tener ideas taaaaan raras. - Se dijo a si mismo el capitán, recostándose en su poltrona favorita, completamente empapada y con algunas algas en los apoya brazos.

Fin.

STORMER

Annopax hablando mientras el Pigtilus navega.
Flecha izquierda
Flecha derecha
Meme de cartel de velocidad máxima
Cómic de cerdo en pantalones cohete Cómic de cerdo en pantalones cohete
Mi proveedor de hosting