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Érase una vez: Un Empleado de Puer-Korp

Pantalla de Puer-Korp

El empleado con la corbata morada de pésimo gusto corría por los pasillos del edificio central de “Puer-Korp Industries”, en el centro de la ciudad, en el centro de la provincia, en el centro de la región, en el centro del país (ligeramente en vías de desarrollo), en el centro del continente, exactamente en el centro del planeta, en el centro de su sistema solar, en el centro del cuadrante estelar, en el centro de la galaxia, en el centro de… Si seguimos adelante, podríamos continuar centrando innecesaria y exageradamente la historia…

Continuando. El empleado corría desesperadamente, ya que había sido convocado por una entidad superior y de poder incuestionable, de naturaleza arisca en la oficina, de hábitos elusivos y extraños, pero con la capacidad automática de dejarte en bancarrota si su voluntad así lo exigía… Su jefe…

- ¡Aquí estoy jefecito! ¿Usted me llamó? – Exclamó el lamesuelas, entrando presuroso en aquella envidiada oficina del jefe, que tiene vista a todo lo que el dinero puede comprar, y más allá.

- ¡Ah, Redondus! Que gusto que llegas al instante de ser convocado… No como el último empleado que despedí… Es un gusto total, sin dudas, que respondas de manera funcional y tan puntual… - Respondió el jefe, jactándose disimuladamente de su gobierno sobre sus empleados.

- ¿Qué desea jefe? Usted sabe que es mi horario de almuerzo, peeeeero usted me convocó, y usted sabe que mi alimentación básica no es tan importante como el respeto y reverencia que tengo por su posición, que se ha ganado de manera estratégica en esta empresa… No como yo… ¡Cómo sea! ¡Diga lo que quiera, y yo lo cumpliré! – Terminó el empleado, algo enredado.

- Mira, Redondus. – El jefe se sentó en su silla recién importada de “Tutumtuctu”, tapizada con piel de pupsie albino de “Emberest”. – Existe en la parte más profunda de este caro edificio, muy por debajo del sótano, una sección repleta de papeles y carpetas que contienen información de gran poder e importancia. Los trabajadores locales le dicen… “Los archivos”… - Cuando el jefe dijo esto, se escuchó un grito desgarrador, proveniente de una habitación adyacente.

- ¿L-l-los archivos? – Repitió Redondus, y al hacerlo, se repitió el grito desgarrador.

- Así es… Los archivos. – Una vez más se escucha el grito. – Y en la cámara más recóndita existe un papel específico, su nombre es “Declaración que declara bien en claro lo declarado, declarando que lo declarado fue perfectamente declarado por aquel que lo declaró, declarándolo declarado”, y necesito que lo encuentres por mí… -

- P-pero, ¿y por qué no va usted? – Se cuestionó el pobre empleado, revisando esa curiosa mancha en su corbata morada.

- Porqueeee… ¡Es día de golf con pupsies! Y no me lo puedo perder. ¿Cómo reaccionarían mis amistades si decidiese no asistir porque tuve que ir a buscar un mugriento papel? ¡No es posible! ¡Ni en sueños! – Reconoció el jefe, girando en su silla a gran velocidad.

- Bueno, si lo expone de ese modo… -

- ¡¡¡Así es!!! Y si tú me ayudas, yo te daré lo más preciado de esta empresa… - Añadió el jefe dejando de girar, y mirando cara a cara a su súbdito empleado.

- ¿Un aumento en el aguinaldo sombrío? – Preguntó el trabajador con ojos bizcos.

- ¡MUCHO MEJOR QUE ESO, REDONDUS! – El jefe miró a ambos lados antes de hablar. – Un favor del jefe… -

Tras decir esto, el empleado salió corriendo como un poseído de la oficina en dirección al ascensor.

- ¡Declaración! ¡Declaración! ¡Debo encontrar esa declaración! ¡Por mi jefecito y mi puestito! ¡Debo encontrar esa declaración! – Se decía a si mismo, presionando obsesivamente el botón del elevador.

- ¡¡¡Con ese favor podré irme tres semanas de vacaciones!!! Oooo, ¡¡¡podré pedir un buen aumento!!! ¿Traer a mi pupsie al trabajo? ¿Sería demasiado si pido almuerzos gratis a perpetuidad? Ujujujuju, pediré mi propio scooter ¡Si que me gustaría uno de esos! -

Tan obsesionado estaba con su “favor del jefe”, que se le olvidó que él NO había subido por el ascensor… Si no que había subido los 103 pisos del edificio a pie, por las escaleras, ya que el ascensor estaba fuera de servicio.

FIN... Por ahora...

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