Érase una vez: Un plan malvado que estaba a punto de llevarse a cabo
- ¡Muajajajaja, Bacon! ¡Nuestro plan ultra-mega-súper pegajoso está a punto de ser revelado ante los incrédulos ojos de los incautos ciudadanos, completamente ignorantes del peligro que pronto va a azotarlos! – Se rió el temible Supervillano antes de decir a su secuaz cómo su “ultra-mega-súper pegajoso plan” iba a funcionar, al llegar al quincuagésimo tercer descanso de la escala.
- No se ría tanto, Sr… Es malo para su garganta. – Le recordó Bacon jadeando con preocupación manifiesta. – Recuerde lo que le dijo su “Dr. Malvado”. -
- Tienes razón, Bacon… Pero es que es taaan malvado… - Se quejó el Supervillano – No me pude resistir. -
Ambos continuaron subiendo por aquella escala que rodeaba el edificio, hasta que después de unos quince minutos, llegaron hasta la azotea… Bastante cansados… Honestamente, habían considerado usar el ascensor, mas luego concluyeron que sería mucho más malvado subir los 27 pisos del edificio a pie…
Junto a las salidas de los aires acondicionados se encontraba un ENORME bidón con alguna clase de sustancia pegajosa en su interior, que era controlado desde un panel con apenas cinco botones y dos palancas, todo con grandes rótulos para evitar equivocaciones. El contenedor a su vez estaba unido a una tubería que descendía por la canaleta del edificio hasta llegar al suelo y unirse de la manera “más intrincada y enrevesada, y menos ortodoxa y funcional posible” al sistema de agua potable de la ciudad… Por lo que creo que ya saben a dónde va todo esto…
- ¡Admira la malevolencia de mi ingenio imbatible, Bacon! – Presumió el Supervillano escalando hasta los controles junto a su secuaz. - ¡Liberaremos al suministro de agua potable miles de bidones como este, rellenos de la sustancia más asquerosa y pegajosa que logré encontrar a bajo costo, tras haber hecho una reducida investigación en internet! – Bacon tocó una fracción de la sustancia, que goteaba a un lado del panel de control.
- Baba de caracol... – Musitó Bacon, tan emocionado como asqueado.
- ¡Así es! ¡Muajajajaja! ¡Inundaremos el sistema de cañerías! Y cuando cualquier cerdo incauto abra el grifo en su casa, o intente lavar su auto, en lugar del clásico fluido incoloro y básico para la vida, saldrá… ¡BABA DE CARACOL! ¡MUAJAJAJAJA! – Rió el Supervillano, sin pensar en su garganta.
- ¡Comencemos! – Dijo Bacon bizco y feliz.
El Supervillano, sin pensarlo dos veces, presionó el gran botón rojo en medio de la consola, absurdamente rotulado con un gran “LIBERAR”. Tan veloz como un caracol corredor de bolsa, el bidón comenzó a vaciarse en dirección a sus desafortunadas víctimas, emitiendo en el proceso un ruido bastante raro… Algo como un “BLOP BLOP BLUIIIIIP”.
- Hum… Esto tomará más de lo que esperaba… - Dijo el Supervillano, treinta minutos más tarde. - ¡Como sea! ¡Es un magnífico día para ser malvado, Bacon! ¡El sol está nefariamente brillante, y el profumo a baba de caracol repleta mis malignos pulmones con una sensación que mezcla repulsivo vigor y vomitiva gloria! -
- Sip… Pero mejor vámonos, antes de que lleguen las autoridades encargadas… Me gusta mi corbatita nueva sin rayas. – Respondió Bacon, bajando por las escaleras aún limpiándose la baba que tocó.
- Es correcto… Hum, ¿tienes hambre? ¡Yo invito el almuerzo de la victoria en la guarida! – Proclamó el Supervillano, abandonando junto a su secuaz la escena del crimen.
Mientras tanto, en la ciudad…
Las cosas no fueron para nada bien… Unos días más tarde…
Aquellos que regaban sus plantas pronto se dieron cuenta de que este nuevo y viscoso líquido no favorecía en nada a sus vegetales...
Creo que para aquellos que se encontraban enjuagando sus autos, tras una ardua y extensa mañana de estarlos lavando, les quedará un día todavía más largo...
Los médicos quedaron absolutamente confundidos con el nuevo líquido para esterilizar con el que enjuagaban sus manos e instrumentos tras las complejas cirugías que efectuaban, aunque creo que tampoco le prestaron mayor atención…
Las fuentes, por las que antiguamente fluía agua pura y cristalina, comenzaron a fallar ante aquel torrente grumoso y pegajoso… Y empezaron a emitir extraños ruidos como: “BLOP BLOP BLUIIIIIP”...
Las piscinas públicas se ensuciaron más ese día… Aunque los de mantenimiento estaban acostumbrados a ello.
Pero cosa rara… Los de limpieza reportaron que jamás en su vida habían visto un piso más brillante, tras trapearlo con este “maravillosos elixir”… Palabras suyas…
También hubieron reacciones contradictorias: Mientras que los que se bañaban, incluyendo al Supervillano, gritaron de asco; unas horas después gritaban de alegría al probar los platillos de su restaurante preferido…
FIN
STORMER