Logo de Cómic Pupsies! Botón de seleccionar Idiomas

Idioma

Botón de Cerrar
Logo de Cómics Pupsies Botón de seleccionar idiomas

Érase una vez: Otro plan malvado que funcionó demasiado bien

Sombrero y Corbata

Habían ya pasado las tres de la tarde, y el pequeño pueblucho donde se sitúa nuestra historia estaba desierto…

Probablemente (y sería lo mas obvio) pensasen que es por alguna clase de malestar, revuelta epidemia, o catástrofe que dejó al poblado completamente deshabitado… Mas nada más alejado a la realidad… Todos estaban de vacaciones.

No habían cerdos en las gasolineras, ni en los supermercados, ni en los restaurantes. Otra muestra de esto son las peluquerías, que estaban particularmente tristes sin sentir el olor a pelo recién cortado que diariamente recibían. Las autopistas estaban desiertas como si se tratase de un nuevo impuesto para aquel que use un carro a propulsión. Y los gerdos (normalmente asiduos a ir a las urbes bulliciosas) empezaban lentamente a husmear por aquellas abandonadas calles, por lo que había en dichos y curiosos lugares, más específico, dentro de las alacenas de comida.

Todo cerdo, sin importar edad y/o ocupación, estaba jugando, pintando, viendo las nubes, de excursión, cantando, dibujando, explorando, relatando, leyendo o simplemente descansando y comiendo algo alto en grasas… Parecían (aparentemente) felices...

Mas la duda continuaba… ¿Por qué todos estaban de vacaciones? ¿Y qué impulsó a que LITERALMENTE todos lo estuvieran?

La respuesta la sabe solamente un cerdo… Y su secuaz…

- Ajá, Bacon… Esto es vida… - Declaró el supervillano, flotando tranquilamente en una rosquilla rosadita en su moderna piscina de su “residencia para el descanso malvada” a las afueras del poblado.

- Así es, Sr. No hay nada como un relajo para poder liberar ese incómodo dolor que tenía en el cuello y en la rodilla… - Respondió Bacon, el seguidor mas acérrimo de su maestro, flotando igualmente en la piscina en un colchó inflable de tonalidad chillona.

- Me pregunto por qué no habíamos decidido antes ir a relajarnos a algún lugar en vez de estar siempre en nuestra cueva malvada tan húmeda y fría, haciendo toda clase de maldades cansadoras... - Se preguntó el señor de la maldad.

- Es extraño, Sr. Yo tampoco había sentido la necesidad de ir a la naturaleza o de tomar un poco de sol con un cóctel de juguito de fruta en tus manos… O de dejar de hacer maldades… - Comentó el secuaz agitando su vaso y la sombrillita que este tenía.

- Ahora que lo pienso Bacon… No recuerdo que me gustasen los días de sol… Ni mucho menos tomar de este como de una fuente... - Pensó el villano respirando tranquilamente y enroscándose su ya enroscado bigote.

- Yo tampoco, Sr… - Coincidió su secuaz.

- Ni tampoco que me gustase flotar apaciblemente en las piscinas de lujo extremo… - Aquel maleévolo empezó a contemplar el lugar con un asco ligero desde su rosquilla mientras se sacaba los gafas de sol.

- Es más. Ahora que recuerdo, usted las odia, mi señor. Dice que son para gente sobre exageradamente rica, y que son demasiado “buenas” para la salud. – Recordó Bacon, frenando su flotador, algo contrariado.

- Y ahora que repienso… Viene a mi subconsciente que… No tengo ninguna “residencia para el descanso malvada” a las afuera de un poblado escrita a mi nombre… – Agregó bastante irritado, mirando a su alrededor. - Me pregunto a quien pertenecera esta residencia… -

- Tiene razón, señor… ¿Qué nos está sucediendo? ¿Nos estamos volviendo locos? - Preguntó Bacon terminando su vaso de jugo y tirando el vaso a la piscina. Luego un escalofrío surcó su cuerpecito redondito – ¡O aún peor!… Buenos… -

- No, debe ser consecuencia de algo distinto... - El supervillano intentaba razonar, mientras luchaba por zafarse de la rosquilla y de la neblina mental… Sin éxito momentáneo.

Posterior a esto se puso a pensar en serio. Los recuerdos eran confusos y se le iban de la cabezas en ocasiones, generalmente a mano de innecesarias y extrañas sensaciones de la necesidad de obtener nuevas sandalias, de salir a trotar con ropa deportiva de algodón o de continuar bronceándose en ese “bello” día.

Hizo un esfuerzo para reactivar su mente malvada.

- ¡ÑÑÑÑÑÑÑÑÑ! - Se esforzaba.

Bacon lo veía confundido. Miró al cielo, al agua, a esa extraña verruga en su pie… Y casi cae en la tentación de ir por otro vaso de jugo… Siendo que lo odiaba de manera habitual… El sonido de un águila lejana era lo único que se escuchaba.

Luego, hubo un silencio incómodo durante unos… 20 segundos…

- ¡Ya recuerdo! - Gritó el supervillano como demente. - ¡Tenemos que correr, mi inseparable segundo!¡Tenemos que retornar a nuestra fría base de operaciones ipso facto!

- ¿Qué recordó, señor? - Bacon nadó patéticamente hasta la orilla.

- ¡Es el rayo! El que lanzamos para “ese plan malvado, en el que queríamos molestar a los incautos ciudadanos lanzando un rayo-de-vacaciones a los altos gubernamentales y así atrasar todos los trámites legales para el próximo año!” - El supervillano estaba alterado, intentó nadar hasta la orilla (cosa que no sabía), así que simplemente caminó en la piscina con prisa.

- ¿Y qué sucede con eso señor? ¿No fue el plan un éxito? Muchos cerdos estaban exquisitamente atascados en el sistema burocrático… - Dijo Bacon mientras seguía a su maestro por la sala y luego por la cocina.

- ¡El problema es que dejamos el rayo encendido! – El malhechor buscó su sombrero entre una pequeña montaña de envoltorios de comida azucarada.

- Pero señor, eso no es tan grave. En otra ocasión dejamos el “rayo idiotizador encendido”… Y nadie se dio cuenta - Agregó el secuaz tomando su corbatín de una silla tapizada y poniéndoselo… Estaba algo aplastado, pero aún funcional y elegante.

- ¡El real problema está en que eso sucedió hacia más de un año! – El supervillano preparaba una botella de agua de forma apresurada, mientras preparaba algunas viandas para el camino.

- ¡UN AÑO! – Bacon corrió hasta el calendario y lo corroboró. ¡ERA VERDAD! ¡Habían pasado dos años y 453 días!

- De alguna manera el rayo está defectuoso y nos afectó a nosotros, y a todos los cerdos del mundo. – El supervillano aseguró la botella y los bocadillos en un bolsito, y resistiendo el impulso de sentarse en ese relajaaaaante sofá azuloso de la sala… De alguien más… Comenzó a caminar hacia la salida. - Su influjo continuó sin que nos diésemos cuenta... Hasta este preciso instante… -

- ¡Tenemos que apagarlo lo antes posible! ¡No quiero ir a un luau temático otra vez! – Bacon, desesperado y temblando mientras hacía un recuento de los “horrores” que había hecho durante su “sueño vacacional”, se apresuró a alcanzar a su maestro.

- ¡Rápido! ¡Tenemos que volver a la cueva malvada antes de que sea demasiado tarde! ¡Sígueme una vez más mi fiel secuaz! ¡Correremos!- Terminó el supervillano, cruzando por el dintel de la puerta junto a su secuaz.

Ambos seguirían corriendo por el medio de la carretera hasta muy pasada la tarde. Tenían que detener ese rayo para continuar haciendo maldades y recuperar su villanesca vida. La tentación producto del rayo casi los detuvo dos veces; invitándolos a descansar bajo un árbol y a comer un helado mirando algún lugar turístico de “buen gusto”.

Pero se mantuvieron fuertes y firmes hasta el final de la carretera, sin temor a ser arrollados en ningún momento. De todas maneras, no podían serlo; todos los conductores se encontraban de vacaciones.

FIN

STORMER

Cerdos de vacaciones en una piscina
Flecha izquierda
Flecha derecha
Meme de cartel de velocidad máxima
Cómic de cerdo en pantalones cohete Cómic de cerdo en pantalones cohete
Mi proveedor de hosting